¿Dónde está Facundo?: Sospechan de la policía e investigan una presunta desaparición forzada

(*).- Facundo Astudillo Castro tiene 22 años y está desaparecido. Salió el 30 de abril desde su casa en Pedro Luro con la idea de llegar a Bahía Blanca, haciendo dedo. Vestía un pantalón jogging negro, campera deportiva del mismo color y zapatillas azules; llevaba una mochila marca Wilson.

En febrero había regresado de esa ciudad, luego de terminar una relación sentimental. Trabajaba en un local de cerveza artesanal en su pueblo cuando comenzó la cuarentena que paralizó la actividad. En esos días se le ocurrió volver a a Bahía e intentar retomar la relación con su exnovia.

Lo hizo en plena vigencia del decreto que restringe  la circulación en el marco de la emergencia sanitaria. Por no contar con un permiso que lo habilité a realizar ese viaje, la Policía le labró un acta en la localidad de Buratovich.

Cristina Castro, la madre de Facundo, sabía de esa infracción porque la llamaron para verificar el domicilio de su hijo y le informaron sobre el acta labrada. 

Ese día, a las 13, Facundo y su madre hablaron por teléfono por última vez. Discutieron, su madre le recriminó que haya emprendido ese viaje sin el permiso de circulación. No sabía que se había ido. Dormía cuando ella salió temprano hacia su trabajo en una Estación de Servicio. 

Por la noche un amigo, que lo había llamado varias veces durante el día, recibió un mensaje: “Me estoy quedando sin señal y sin batería, cuando pueda te llamo”. Nunca pudo. El teléfono se apagó y no se encendió desde ese día.

“La única certeza que tenemos es que los últimos que lo vieron son los policías”, dirá su madre cuando ya es un hecho que nunca llegó a su destino y nadie supo más nada de él, ni siquiera sus amigos con los que se comunicaba varias veces por día. “Facundo se podía pelear conmigo mil veces, pero de sus amigos jamás se desconectó”, agregará Cristina.

De esa “única certeza” nacieron las dudas sobre el accionar policial. Y de allí a la denuncia por desaparición forzada hubo solo un paso.

Facundo junto a su madre, Cristina Castro, y sus hermanos.

El 4 de junio, a más de un mes de su desaparición, su madre radicó la denuncia en la Comisaria de Pedro Luro. ¿Por qué dejaron pasar tanto tiempo?. En primer lugar, porque Cristina Castro estaba convencida en un principio que su hijo se había distanciado por enojo. Y luego, y aquí comienzan las sospechas, la Policía intentaba persuadirla, a ella y a sus amigos, de esa versión para que no realicen la denuncia.

La denuncia por “averiguación de paradero” se sostuvo por un tiempo en base a la versión policial. Dos oficiales dijeron que le labraron el acta de infracción a la cuarentena en Buratovich y que lo dejaron seguir. Y aquí incurren en una de las primeras contradicciones: el acta dice que lo encontraron dentro del pueblo, en la declaración dijeron que fue en un retén de control policial.

Luego aparecieron los clásicos rumores y testigos fantasmas que abundan en estos casos. Uno le habría dicho a la policía que lo vio en el cruce de las rutas 3 y 22, cerca de Bahía. Otro, habría afirmado que Facundo le pidió fuego y le contó que se iba con amigos a Buenos Aires.

El 15 de junio, el Fiscal de Villarino ordena un rastrillaje con perros en la zona del retén de Buratovich. No encuentran nada. Ese mismo día la familia conoce otra de las versiones policíales: que una oficial, vestida de civil y en su auto particular, había llevado a Facundo hasta la localidad de Teniente Origone. Otro policía apoyó la versión diciendo que él lo había requisado en esa localidad a partir de una denuncia anónima por violación de la cuarentena. Y apelando a su memoria, recordaba exactamente el lugar al que Facundo le dijo que iba, la dirección de la casa de su exnovia en Bahía Blanca. Había pasado un mes y medio.  

“En el testimonio que dio en la Comisaria dijo que una Duster Oroch lo levantó rumbo a Bahía, pero con nosotros, en el rastrillaje, no lo mencionó”, dice uno de los abogados de la querella sobre esas curiosas contradicciones.

Hace unos días, tres testigos se pusieron en contacto con la familia y contaron algo que habían intentado declarar sin éxito hasta ese momento. Aseguran que vieron a miembros de la Policía subir a Facundo a un patrullero a tres kilómetros del retén en el que le habrían labrado el acta.

Con todos estos elementos, es claro que no se puede seguir con una simple averiguación de paradero y tampoco pueden colaborar con la causa los que están siendo apuntados por todas las dudas que surgen.

Por ello, ahora la causa se tramita en la Justicia Federal de Bahía Blanca y se investiga bajo la figura de desaparición forzada.

La Justicia Federal realizó un allanamiento en la Comisaria de Buratovich. Secuestraron los libros de guardias, registros y novedades de la dependencia, los handies usados, la camioneta Hilux doble cabina señalada por los testigos como el rodado al que hicieron subir a Facundo y sobre la que hay una foto en la que aparece el joven de espaldas con las manos juntas por delante como si estuviera esposado y al lado de un policía. Además, también se llevaron los celulares de los cuatro efectivos policiales sobre los que recaen las sospechas de la familia.

La última foto fue sacada por los agentes de la Bonaerense, cuando le labraron el acta por violación de la cuarentena.

*Fredy Morales.-

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