Caso Bernardi. Poner a la Justicia en su lugar

“La ley es como el cuchillo, no ofende a quien lo maneja”,dice El Moreno en la payada épica con Martín Fierro en la obra sublime de José Hernandez. Por estos días asistimos a una de esa situaciones que podrían sentenciarse citando esos versos de la obra maestra de la literatura argentina.

Juan Bernardi, un juez en el momento de los sucesos, se encargaba de impartir justicia y , de manera oculta, se dedicaba a violarla. O sea decidía cual era la sanción que le correspondía a quien cometía un delito, mientras él mismo se dedicaba a delinquir. Y no cualquier delito, el suyo era contra la integridad sexual y psicológica de menores que se encontraban desprotegidas, o protegidas por el estado, que en este caso es más o menos lo mismo.

La igualdad ante la ley es materia de discusión permanente, y se fortalece en este caso, ¿qué hubiera ocurrido si Bernardi hubiera sido un Juan Pérez?, quizá la pena impuesta hubiera sido similar a la de su casero,Julio Antueque (condenado a 12 años), y seguramente nadie hubiera pensado en su bienestar a la hora de buscar el lugar mas tranquilo para que espere la ratificación de su condena.

El caso de corrupción de menores y facilitación de la prostitución infantil, que estalló en Viedma hace dos años, tuvo amplia repercusión nacional, precisamente porque los involucrados no eran “perejiles”, con la excepción del que recibió la pena más grande. En los primeros pasos de la investigación se habló de mas personajes de la zona, de algun ganadero importante, de abogados, de un médico reconocido, de un comerciante de la zona céntrica de la ciudad,¿qué pasó y pasará con ellos?.

Cuando la justicia no parece justa, siempre es posible que la reacción popular logre acomodar un poco las cosas. En eso anda Conesa en estas horas, en ver si permite el traslado de Bernardi a su Comisaría o si pone un poco de justicia y le agrega, a la pena liviana que recibió, la figura de persona no grata en la localidad. 

Conesa, su gente, tiene la oportunidad de decirle al poder judicial “a nosotros no nos usen para ayudar al amigo que cometió un delito aberrante”. Por estas horas, Conesa tiene la última palabra.

 

 

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