Profundizando “la grieta”

Marcha en apoyo al gobierno de Cambiemos

“Sin que haya habido colectivos, ni choripan”, dijo Mauricio Macri sobre la movilización en respaldo a su gobierno. Y rompió, una vez más, con la idea de unidad que viene pregonando. El presidente, que hizo de la unidad nacional una de sus banderas, prefirió el ataque a los que no están de acuerdo con su gobierno al momento de referirse a la importante manifestación registrada ayer. Lo hizo en un pasaje del video difundido en redes sociales para felicitar a los que se movilizaron “en defensa de la democracia”.

Es difícil creer que 400.000 docentes hubieran participado de la marcha federal de marzo sólo en las condiciones que esgrime el presidente. O que la absurda teoría de González Fraga sea compartida por el primer mandatario. Fraga dijo que para asistir a la marcha del 24 de marzo en su pueblo “ofrecían 500 pesos, vino y choripanes”. Nadie en su sano juicio puede ver la necesidad de pagarle a la gente para marchar un 24 de marzo. Sería como pagar para que hoy se recuerde a los caídos en Malvinas.

La “grieta” entre los argentinos siempre estuvo presente. Tiene muchos antecedentes históricos: unitarios y federales, radicales y conservadores, peronistas y antiperonistas. Sólo que en los últimos tiempos se visibilizó un sector que estaba oculto, marginado, y que ahora participa de los acontecimientos cívicos sin pedir permiso. Ese sector entra en el rango de “enemigo” en la lógica del macrismo: nosotros o ellos. Son los que le “ponen palos en la rueda” cuando salen a manifestarse en contra de las medidas económicas que le están desmejorando seriamente la calidad de vida.

La división argentina es ideológica, por eso ayer marchaba en “Defensa de la Democracia” (que dicho sea de paso, no está en peligro) una ferviente defensora de la última dictadura militar: Cecilia Pando. Ella avala todas las atrocidades cometidas por los genocidas presos y exige su liberación. Pero asiste a la marcha de Cambiemos, porque su mundo ideológico es ese.  Pero no se puede desligitimar una movilización numerosa por la presencia de Pando, como tampoco se puede ocultar la realidad de las masivas movilizaciones que se dieron en marzo.

La unidad absoluta de los argentinos no es posible. El enunciado en sí parece tan poco feliz como el slogan de pobreza cero, sobre todo cuando en los dos temas el Gobierno hace todo lo posible por ir en la dirección contraria. Todas las estadísticas muestran un aumento de la pobreza, y todos los datos de la realidad evidencian que los argentinos estamos mas divididos que nunca. En esto, el mensaje del Presidente sólo sirve para profundizar lo que su escriba favorito definió como “la grieta”.

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