Una madre denuncia que su hija fue humillada en la Escuela de Educación Especial de Conesa

Marisol Vasquez tiene una hija de 14 años que padece Síndrome de Rett. Una enfermedad de las llamadas “raras” que se conoce como una patología del desarrollo neurológico que se evidencia en problemas motores y retraso mental. Por ese motivo asiste a la Escuela especial N° 14 de General Conesa desde muy temprana edad. 

Marisol expuso en la tarde del viernes, a través de la red social facebook, que en la escuela se habría vulnerado el derecho a la intimidad de su hija: “ayer me mandaron a mi hija con una nota qué decía qué había ido sucia a la escuela por lo qué sé decidió bañarla y lavarle la ropa, todo esto sin antes consultarlo conmigo ….. Se expuso la intimidad de mi hija siendo que ella ya es una adolescente que aunque no pueda hablar y decir “no quiero que vean o toquen mi cuerpo” siente…. Siente pudor como cualquier otra persona! Y eso la señora vicedirectora no lo tuvo en cuenta….”, escribe y señala a la responsable.

Muchas personas con discapacidad corren el riesgo a diario de que no se respete su derecho a la privacidad y la intimidad. Un derecho que forma parte de lo más esencial de la dignidad humana. A veces esto ocurre porque, desde el estado en que se encuentran, no pueden defenderse de la intromisión indebida de otras personas en sus cosas y su vida. 

“Se creyó que por tener un cargo iba a decidir sobre el cuerpo de mi hija ” escribe en facebook la madre señalando a la Vicedirectora de la Escuela 14, Gladis Frason, como responsable de lo que habría sucedido. Y sigue diciendo “… Supongamos que mi hija haya ido mal higienizada, que haya ido con un cascarón de roña, o con la ropa toda sucia cosa que no es así xq hay testigos, supongamos que fue así…. ¿No debería haberme citado y hablarlo conmigo antes de desnudar a mi hija y exponerla de esa manera?”.

Certificado extendido en mayo de 2015: se recomienda que no permanezca en silla de ruedas.

En la denuncia pública se menciona como antecedente que hace un par de años la niña cumplió todo un periodo escolar en sillas de ruedas, “cuando no la necesitaba porque podía caminar”. La madre asegura que de esa forma se alivianaba el trabajo docente, pero que “fue necesario el certificado de un neurólogo” para que desde el establecimiento escolar se acepte que no debía permanecer sentada toda la jornada. 

A raíz de que esta madre hiciera público lo que habría sucedido en la escuela especial con su hija, se han dado a conocer otros casos de situaciones similares. Por esto, algunos de esos padres adelantaron que elevaran una nota para exponer los hechos ante las autoridades educativas correspondientes. 

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