24 de marzo. A 41 años…Ni olvido ni perdón.

41 años nos separan del comienzo de la etapa más trágica y oscura que ha vivido la argentina a lo largo de su historia. El 24 de marzo de 1976  un golpe cívico militar inauguraba una época de terror que marcaría y marcará la vida de muchas generaciones de argentinos. El comienzo de esa tragedia parece lejana en el tiempo, pero está muy cerquita en la memoria.

El desafío de esta hora es no permitir que los profetas del cambio absoluto nos obliguen a olvidar. Mantener viva la memoria, por aquellos que desde la estupidez ensayan justificativos de la barbarie, es fundamental. Los voceros de los genocidas, silenciados hasta hace poco, se animan a esbozar teorías ridículas con total desfachatez,  y ante ellos se nos impone la obligación moral de mantener encendido el fuego de la memoria, verdad y justicia.

Tenemos que seguir animándonos a decir en voz alta que el Estado que imperó desde el golpe de 1976 hasta la asunción de Alfonsín en el 83, fue un Estado terrorista y genocida, porque se convirtió en lo que decía combatir, apropiandose de los hijos de los detenidos y desapareciendo personas como si la vida careciera de valor. 

Porque hay lujos que no podemos darnos, olvidar no está permitido. Por eso el 24 de marzo no es un día cualquiera, cuyo feriado se pueda trasladar alegremente. Por eso lo que simboliza la cifra de 30.000 desaparecidos no se discute, porque, como sociedad, no podemos andar como si nada poniendo en tela de juicio lo que nos paso.

Los pueblos hacemos esfuerzos por conocer los errores del pasado con la esperanza de tener la sabiduría suficiente para no repetirlos. En eso andamos los argentinos, y en eso andaremos por muchísimo tiempo, porque contamos con la bendición de que las nuevas generaciones prefieren abrazar las causas justas.

Por esto  por la memoria, la verdad y la justicia, este 24 de marzo, como todos, como siempre, no hay olvido ni perdón.

(Visited 98 times, 1 visits today)