Una cancha de fútbol: ¿No hay otras necesidades más urgentes y prioritarias?

El Plan Castello prevé la asignación de fondos no reintegrables (subsidios) por un total de 379.628 dólares para cada uno de los municipios rionegrinos. General Conesa recibe, al valor actual del dólar (por encima de los $29.50), alrededor de 11 millones de pesos.

Estos fondos serán utilizados, en palabras de la Intendenta Alejandra Mas, para “realizar más metros de obras de cordón cuneta, hacer un estadio de fútbol municipal donde hoy está el playón polideportivo, hacer dos boulevares y una plaza en homenaje a las Islas Malvinas en el barrio de las 52 viviendas”. La declaración de la Intendenta la refleja el portal informativo del gobierno provincial.

Con los mismos fondos, la vecina localidad de San Antonio Oeste había decidido llevar adelante como obra central la colocación de césped sintético en una cancha de fútbol. Y todo iba bien, hasta que empezó a crecer la idea, primero entre algunos concejales de la oposición y luego entre la mayoría de los vecinos, de que habían otras prioridades.

Desde el sentido común se entendió que la ciudad tenia otras problemáticas más urgentes para resolver. Entonces se dio marcha atrás y los fondos del césped sintético (5 millones de pesos) se suman a otros aportes, de la provincia y el municipio, para realizar obras de gas. Es decir que desde la oposición a un proyecto que no era prioritario se conformó un fondo que mejorará la vida de 2.000 familias.

Por el contrario, en Conesa, la cancha de fútbol con césped natural, y los boulevares y la plaza, seguirán su curso, a pesar de que muchos conesinos puedan coincidir en que el pueblo tiene otras necesidades mucho más urgentes y prioritarias. Seguirá por dos hechos no menores. Primero, la oposición no existe. Nunca se tuvo en Conesa una oposición política de tan bajo nivel y que guarde tanto silencio ante cualquier propuesta del oficialismo. Y segundo, porque la sociedad no parece dispuesta a cuestionar lo que se decide.

El momento que vive el país es difícil. Conesa no es la excepción. En un pueblo que tiene muy poca oferta laboral, y no se logra generar nuevas fuentes de empleo, la desocupación alcanza altos niveles. La crisis habitacional se profundiza porque existen planes de viviendas que llevan más de tres años casi sin avances. Y en el medio la localidad tiene necesidades de infraestructura básica que van también desde obras de gas, como un ejemplo rápido, a menos urgentes pero importantes como el traslado del basural o poner algo de pintura en lugares públicos semi abandonados, como la Terminal. 

Seguramente si le pidiéramos a cada Conesino que elabore un listado de tres cosas que le parecen prioritarias para mejorar las condiciones de vida de todos o de la mayoría, saldrían muchas propuestas. Cuesta imaginar que una cancha de fútbol, 2 boulevares o una plaza más, figuren como las principales prioridades de la mayoría

Con dinero fresco en la mano, en el manejo de la economía de un pueblo, al igual que lo que ocurre en cualquier economía familiar hay que fijar prioridades. A nadie se le ocurriría, ante un ingreso extra, cambiar el auto o salir de viaje si se está debiendo el alquiler o el techo tiene goteras. En un gobierno pasa lo mismo. Hay prioridades, hay obras importantes y hay obras urgentes. Y no siempre todo es lo mismo. 

“Hacer un estadio de fútbol municipal donde hoy está el playón polideportivo, hacer dos boulevares y una plaza en homenaje a las Islas Malvinas en el barrio de las 52 viviendas”, pueden ser obras importantes, pero no son prioritarias y mucho menos urgentes. No al menos cuando hay centenares de familias que la están pasando mal por falta de obras básicas de infraestructura.

En el Playón Polideportivo Municipal se construirá una cancha de fútbol de césped natural con fondos del Plan Castello.
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