San Antonio: Casadei apuesta a la responsabilidad individual para evitar más contagios

(*).- El 18 de marzo, 2 días antes de que el Gobierno nacional decretara el inicio de la cuarentena, que con algunas modificaciones hoy cumple 5 meses, el Intendente de San Antonio, Adrian Casadei, cerraba los ingresos al Puerto y Las Grutas para evitar la presencia de no residentes.

Además, disponía el cierre de comercios que no eran de insumos de primera necesidad, como así también instituciones (gimnasios, iglesias, clubes, casinos, escuelas públicas y privadas, etc.). La rápida reacción del jefe comunal fue muy elogiada en la región.  Se adoptaban medidas preventivas extremas sin registrar ningún caso.

Con el correr de los meses, Casadei siguió siendo el Intendente que no admitía alteraciones a la rigidez de normas que imperaba en el ejido de San Antonio, así fue muy comentada y aplaudida la negativa de permitir el ingreso de un móvil del canal de noticias TN, entre otras acciones que marcaban la presencia de un fuerte control.

Luego vendría la salida del Aislamiento Social y el pase al Distanciamiento, decretada por el Gobierno nacional, con la vuelta de muchas de esas actividades que estaban prohibidas. Con protocolos estrictos abrieron bares y confiterías, gimnasios, comercios no esenciales, etc.

San Antonio seguía sin casos, o con un paciente fallecido del cual no quedó claro el lugar del contagio y todo parece indicar que no fue en esa localidad.

En la primera semana de agosto, General Conesa se convirtió en el epicentro de los contagios zonales, y San Antonio fue una de las localidades alcanzadas, con la rápida aparición de casos positivos.

En ese contexto, en Conesa se impuso un cordón sanitario, medida que dio resultado para contener la expansión del virus en otras localidades rionegrinas. Se esperaba el anunció de Adrian Casadei solicitando una medida similar. Pero no ocurrió.

Finalmente, el gobierno de San Antonio apuesta a la responsabilidad individual, deja la contención del virus en manos de los ciudadanos, apela a la conciencia social de sus habitantes.

“Vamos a tener que aprender a convivir con el virus, no podemos vivir encerrados”, es el argumento más repetido en redes sociales por los defensores de la decisión del Intendente. “Nos encerramos durante meses cuando no teníamos virus y ahora que lo tenemos podemos salir”, es la síntesis de los argumentos de los que no están de acuerdo. Parecen ser mayoría los que apoyan la decisión de Casadei.

Sin embargo, las decisiones políticas que tienen como objetivo el bien de todos, en este caso la salud pública, no se pueden tomar en base al humor social. Tienen que seguirse necesariamente otros criterios. Es probable que Casadei, un hombre con mucha experiencia en la función pública, haya basado su decisión en parámetros que no conocemos.

Como declaración pública, el Intendente apeló a la necesidad de ser solidarios con los sectores sociales más vulnerables, los emprendedores y pequeños comerciantes que necesitan trabajar y generar ingresos. Tocó la fibra intima de los que se sienten perjudicados por la extensión de la cuarentena. Y logró un importante consenso.

Mediante el Decreto N°945/2020, dispuso la habilitación de actividades recreativas (caminatas, running, ciclismo), actividades deportivas (gimnasios, pádel, deportes al aire libre, entrenamiento deportivo-sin juego-), actividades culturales y artísticas ( bibliotecas, museos,  escuelas de danzas), actividades comerciales (esenciales y no esenciales, bares, restaurantes, cafés, confiterías, estaciones de servicio). Todo con reglamentaciones de horarios y modalidades que se deberán respetar.

Esta situación atípica, generada por la pandemia, produce mucha incertidumbre. Nadie sabe cómo puede terminar, nadie puede predecir lo que ocurrirá mañana. Desde esa mirada la apuesta de Casadei es controvertida por lo que se juega. Decide mantener la flexibilización en medio de una importante cantidad de casos- 50 activos en el momento de escribirse esta nota. Apela a la responsabilidad social que, está probado, muchos no tienen.

El tiempo dirá si esta decisión fue acertada. De no ser así, San Antonio, que al igual que General Conesa tiene un sistema sanitario muy precario por la falta de infraestructura, sin siquiera una cama de terapia intensiva, podría lamentar haber abandonado las restricciones que fueron tan elogiadas en las primeras semanas de la pandemia.

Casadei volvió a sorprender, y en unas semanas más veremos los resultados de su fuerte apuesta a la responsabilidad de los sanantonienses.

*Opinión Editorial.-

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